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Crema sobre negro

Demasiado pronto, demasiado tarde.

         Ayer, en Salillas de Jalón, tuvimos a un escritor, Miguel Mena. Un escritor que además publica. El centro, con una buena afluencia, unas treinta y tantas personas en un pueblo de 300 habitantes. ¿Se imaginan la presentación de un libro en Zaragoza con el mismo porcentaje? ¡¡¡ MÁS DE SESENTA MIL ASISTENTES !!!

 

Ni siquiera en la Romareda cabrían.

 

         Ayer, además, jugaba la selección. No nos importó demasiado. Nos contaron como se crea una novela; como se recuerda la creación de una novela. Escuchamos la épica del escritor...   La realidad es mucho más cruda. Después de la épica, queda conseguir que la publiquen.

 

         Durante casi dos horas, oímos historias de Londres, de trenes olvidados, de vías muertas, de pasos en la gravilla, de rincones solitarios, de soledades, de calles familiares, de obispos secuestrados, historias de amor...

 

         No estuve en las fotos. No quise. Me fui demasiado pronto, y seguramente quedé mal.

         Llegué tarde a casa. Mi mujer quería ir a hacer gimnasia y su marido no llegó a tiempo para quedarse con su hija (la de ambos). Llegué demasiado tarde y también quedé mal.

 

         Definitivamente fue un día de cuentos con un mal final. Casi como una novela.

 

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