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Crema sobre negro

Sólo una hora más

Las manos comienzan a sudarle. El corazón se acelera y la respiración se hace más trabajosa y rápida. Comienza a dudar. Duda si podrá seguir, un día más; una hora más; un solo minuto más.


Se levanta del sillón y avanza unos pasos por el despacho, sin perder de vista el cajón donde sabe que está el final de su ansiedad… pero también el reinicio del calvario. Pasa de largo y llega al dispensador del agua. Toma un vaso y lo llena casi hasta el borde. Comienza a beber sin prisa. Dejando que el agua helada le aguijonee las encías y sintiendola descender por su garganta hasta alcanzar el estómago, donde percibe como lo inunda todo. Continua bebiendo sin respirar, hasta dejar el vaso vacío. Tiene que inspirar profundamente, casi no le queda aire.


Sus pulsaciones comienzan a descender y cierra los ojos. Sabe que lo peor ya ha pasado. Arruga el vaso y encesta con él, más animado.


Regresa sobre sus pasos, mirando fijamente al cajón, pero ahora con una ligera sonrisa de suficiencia. Desafiante. El paquete de tabaco seguirá ahí, por lo menos otra hora más. También sabe que, pasado ese tiempo, la lucha volverá a empezar para seguir una hora más sin fumar.

 

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